A lo largo de estas semanas en las que el confinamiento no ha permitido la actividad económica con normalidad, todos los sectores se han visto afectados negativamente. Quizás ha sido algo menos dañino para los sectores que han podido adaptarse, aunque sea parcialmente, a la fabricación de productos sanitarios como alcoholes o geles desinfectantes, otras de sectores textiles que han podido colaborar fabricando equipos de protección individual y mascarillas, etc.

Lo cierto es que, pese a todo lo negativo que esta pandemia a traído consigo, la vida no se detiene y la gente sigue necesitando cosas tan básicas como los productos químicos (limpieza, aseo, higiene…), bebidas, comida fresca como carne, pescado, fruta y verdura, comida de larga duración como cereales, legumbres o conservas, y un largo etcétera.

En España se ha focalizado la economía en dos sectores sobre el resto, construcción y turismo, y ya se ha visto que en la crisis que afectó entre 2008 y 2014 el primer sector fue el más afectado, y desgraciadamente en la que se encuentra el país en la actualidad ha devastado el segundo sector.

Quizás va siendo hora de sacar pecho, tirar de orgullo y demostrar que nuestra industria puede ser tan válida como la de cualquier país, que hay potencial para hacer crecer la economía invirtiendo en la producción y que se debería hacer promoción para el consumo local.